Hace muchos años, empecé a hacer encaje de bolillos, cosa que dejé cuando nación mi primera hija, Candela. Pero eso si, la almohadilla con el pie, siempre quedó en el salón al lado del piano, por si algún día me entraba otra vez el gusanillo... Y por fin la pasada primavera, volví a engancharme, eso si, despacito, despacito, que no hay tiempo para todo.
Estos son los resultados.
En principio esta puntilla era para ponerle a una mantita de punto para un bebé, que al tener tanta prisa por nacer, no me dio tiempo acabarla, por lo que actualmente no tiene destino, jejejejeje. Cuando haga algún metro más ya le buscaré utilidad.



















